Previas 2015: Rosberg

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Rosberg: ¿Podrá igualar al padre?

Si batir a tu coequipero es complicado en la Fórmula Uno, aún más lo es caminar sobre lo ya trazado por tu padre y por muestras no paramos. Damon no pudo igualar a Graham, Jacques superó a Gilles sólo en títulos porque no existe alguien en la faz de la tierra que se atreva a decir que fue mejor que su papá, Nelsinho no logró tener el éxito de su padre tricampeón, los Brabham nunca tuvieron algo con que destronar al jerarca familiar y Mario nunca fue amenazado por Michael[1].

En el limbo de todo este grupo se encuentra Nico Rosberg, un hijo que en números brutos ya superó al padre en casi todos los rubros excepto en el de campeonatos, donde el padre Keke sigue teniendo la ventaja por la mínima diferencia[2]. Sin embargo, el tema ya no es si Nico podrá superar o no a su papá como piloto (aunque muchos expertos ni siquiera los ponen en el mismo plano) sino si podrá emularlo y convertirse en apenas la segunda dupla filial en ser campeones de la F1.

Hasta hace unos años, parecía que era cuestión de tiempo y de obtener un buen auto que ayudara al alemán a sacar el mejor provecho de su manejo para coronarse en la F1. De los hijos de pilotos, era quien se veía con mejor madera para emular lo hecho por su padre, pero años en un mal Williams y formar parte de la construcción de Mercedes en su regreso a la máxima categoría como fabricantes no fueron los mejores sitios para explotar sus habilidades hasta que en 2014, con la entrada de los nuevos motores turbo V6 de 1.6 litros, pudo demostrar su capacidad para ser campeón. El problema es que se cruzó en su camino su viejo amigo y coequipero, Lewis Hamilton, y se llevó la corona a Gran Bretaña dejando pasar el joven Rosberg una oportunidad de oro.

Todo parecería indicar que 2015 será otra gran oportunidad para Nico pero Hamilton va tras los pasos de Senna [insertar link] y su deseo de ser tricampeón tiene como víctima natural a su coequipero de equipo. Rosberg ya demostró que puede liderar, pero falta ver si puede con el ritmo de Lewis antes que los RB11, FW37 y SF15-T alcancen al W06 de Mercedes, pues el dominio no es eterno en la Fórmula Uno y las oportunidades escasas.

Nico Rosberg es un piloto con buen ritmo en calificación (venció al que supuestamente era el mejor en ese rubro, Hamilton, en 2014), gran estratega en la pista y su único gran defecto sería la falta de adaptación a las circunstancias cambiantes de una carrera, situación que otros como Alonso, Hamilton y Vettel dominan. ¿Será suficiente para lograr el ansiado título? Tras 20 grandes premios tendremos la respuesta que debe ser afirmativa pues talento tiene el pequeño Rosberg.

© CAJR/2015

 

[1] Lista de los dúos padre-hijo que han competido en la F1: Graham y Damon Hill, Gilles y Jacques Villeneuve, Nelson y Nelsinho Piquet, Jack y Gary y David Brabham, Mario y Michael Andretti, Keke y Nico Rosberg, Wilson y Christian Fittipaldi, Manfred y Markus Winkelhock, Satoru y Kazuki Nakajima, Reg y Tim Parnell, Andre y Teddy Pilette, Jan y Kevin Magnussen y, en este 2015 se unirán al grupo Jos y Max Verstappen, pero mejor lean el artículo del Desmañanado sobre el tema http://ladesmanianada.blogspot.com/2012/04/ld-de-tal-palo-tal-astilla.html

[2] Si nos vamos a porcentajes, Keke tiene también las de perder pues Nico tiene mejores números en victorias, posiciones de privilegio, vueltas rápidas y podios, claro, en gran medida a la campaña 2014 donde obtuvo más de la mitad de lo que había logrado en las ocho campañas desde su debut en Williams en 2006.

 

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Previas 2015: Alonso

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Alonso: en busca del ansiado tricampeonato

Después de lograr el bicampeonato en 2006, todo parecía indicar que Fernando Alonso sería el próximo tricampeón en la Fórmula 1. Talento de sobra y un movimiento a un gran equipo McLaren que ansiaba regresar a la senda del triunfo pues desde 1999 no festejaban título alguno.  Pero ahora, ocho temporadas después tenemos que Alonso sufrió en McLaren su única temporada, desperdició un par de años en su retorno a Renault e hipotecó sus mejores campañas en una Scuderia Ferrari incapaz de proporcionarle un auto con el cual pudiera pelear por el campeonato. Salvo los espejismos de 2010 y 2012, Fernando se ha convertido en el piloto al cual todos le desean un auto decente para mostrar sus talentos y al que todos incluyen en hipótesis sobre las peleas que podría tener en autos iguales con Vettel, Hamilton y el resto de los líderes del campeonato.

El español regresa en 2015 a McLaren con la esperanza de volver a ser relevante en la pelea por el campeonato y con un hartazgo de Maranello por la falta de oportunidades reales parar competir. Desgraciadamente, llega a Woking cuando el equipo viene enrachado en sus peores temporadas de la historia y con la incertidumbre del auto que será presentado con el motor Honda. Los nipones regresan a la Fórmula 1 en una época que los motores no se asemejan a nada de lo que se ha presentado anteriormente y su comienzo no ha sido sencillo con problemas para completar las pruebas de invierno.

Pero a sus 33 años, Fernando no tiene muchas opciones y si algo dejaron claras las contrataciones de Mercedes y Red Bull Racing es que el asturiano ya no es la prioridad de equipo alguno de primer nivel. McLaren se volvió un refugio de Alonso, ambos en busca de regresar a la gloria: uno por títulos que no tiene desde 2008 con Hamilton, el otro desde 2006 con Renault, pero McLaren no se ha comportado como un equipo grande y poco tiene que presumir en el nuevo milenio por lo que no se anticipa que sea el lugar donde Fernando alcance el club de tricampeones de la F1.

No le quedan muchos años al asturiano y si no se abre un puesto en Mercedes u otro equipo en el que pueda pelear por el campeonato, difícilmente lo volveremos a ver luchando por victorias e irá desapareciendo en autos mediocres. Más vale, por el bien de la Fórmula 1, que McLaren pueda recuperar la magia de su binomio con Honda para tener a Alonso buscando lo más alto del podio y aprovechando sus últimos años para dejar recuerdos gratos en la categoría, ya que pocos existen de sus años más recientes.

© CAJR/2015

Previas 2015: Vettel

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Vettel: A demostrar que no sólo eran los autos de Newey

Todo mundo gusta señalar a Adrian Newey como la mente maestra detrás del éxito de Red Bull Racing, en especial en lo que se refiere a sus cuatro títulos de pilotos y constructores obtenidos de 2010 a 2013 con Sebastian Vettel y Mark Webber al volante. Es innegable que dichos triunfos señalaron un hito más en la exitosa carrera del diseñador inglés, quien repitió lo que en su momento hizo en Williams y McLaren, pero también cierto es que Newey no logró ninguna victoria en las primeras 37 carreras que compitieron sus coches diseñados para Red Bull Racing. Tuvo que esperar a que llegara un chico de apellido Vettel para subir a lo más alto del podio nuevamente, en aquella ocasión en el GP de China, en una temporada dominada por Brawn GP y sus difusores de dudosa legalidad.

Vettel llegó al asiento de Red Bull Racing porque lo merecía. Así de sencillo. El alemán debutó en la Fórmula Uno con BMW Sauber en 2007 y en su primera carrera obtuvo puntos, fue nombrado reemplazo de Scott Speed esa misma temporada en Scuderia Toro Rosso y obtuvo más de la mitad de los puntos que el equipo logró en toda la campaña con su cuarto puesto en China. Para 2008, aplastó al tetracampeón de la Champ Car y segundo general de las 24 Horas de Le Mans en 2007, Sebastien Bourdais, obteniendo de paso la primera victoria para Red Bull como constructor en la F1, sólo que en el equipo B – Toro Rosso (antes Minardi)– lo que llevó a los directivos a otorgarle el puesto junto a Mark Webber para 2009 y los recompensó al obtener la primera bandera a cuadros para los de Milton Keynes.

Seis años y cuatro títulos mundiales después, Vettel decide cambiar de casa tras una pésima campaña 2014 en la que Daniel Ricciardo lo superó ampliamente en resultados que dejan a la gente con una interrogación mayúscula respecto de la capacidad del tetracampeón. Si bien no es un argumento para menospreciar todo lo logrado, si representa un parámetro para decir que o Webber era muy malo o Vettel no era tan bueno o Red Bull Racing favorecía al alemán. Lo cierto es que tras 2014, Sebastian llega a la mítica Scudería Ferrari para cumplir un sueño de cualquier piloto y seguir los pasos de su ídolo Michael Schumacher, además de intentar lograr lo que Fernando Alonso no pudo en cinco temporadas en Maranello: regresar el título a la casa escarlata.

Sin Newey tras la mesa de dibujo y sin la comodidad de una casa que ya conocía, Vettel debe demostrar que era la combinación de talento del alemán y un excelente auto lo que hizo tan dominante a Red Bull Racing durante su estancia en el equipo y no que fueron sólo las circunstancias de un gran auto las que generaron sus logros y campeonatos.

Para los detractores no bastará más que un título para probar lo contrario y, aun así, difícilmente Vettel acallará las críticas, pero es indispensable comenzar a demostrar que las mismas razones por las que llegó en 2009 a Milton Keynes son las que lo hicieron lograr ser del club de los tetracampeones que comparte con Schumacher, Fangio y Prost. Del talento no se duda, pero la grandeza se cuestiona como se le ha cuestionado al heptacampeón Schumacher por las circunstancias, así que Vettel debe demostrar que en Ferrari también puede triunfar, aún sin Newey.

© CAJR/2015